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En el año de 1608 estancias de ganado de Francisco Gómez de la Cruz tres siglos después se convirtieron en la Hacienda El Chocho, con 23.850 fanegadas que abarcaban la jurisdicción de Tibacuy, Fusagasugá, Soacha y tocaban con los de San Antonio y el Colegio por linderos no muy precisos, pues en esta época eran calculados y no medidos. Se consolidó en 1.806 a propósito de la verificación de sus linderos con la de Usatama ordenada por el Virrey Amar y Borbón lo que no fue posible porque los Mojones habían desaparecido.

Ese estilo de alinderar la tierra al ojo lo trajeron los conquistadores, que determinaban la jurisdicción de su mando de cordillera a cordillera y de río a río, como lo hizo Jiménez de Quesada al señalar términos de su ciudad Santa Fé.

Entre los años 20 y 30 la Hacienda el Chocho llegó a su esplendor. La Casa Señorial (Casona) era un palacete tropical cuya arquitectura conservaba rasgos híspano-arábigos: gruesas paredes, amplios patios empedrados con algibes y albercas sembrados de frondosos samanes, ceibas, chicaláes y en contorno jardines y enredaderas, corredores anchos de barandas y columnas de madera la circundaban sirviendo de antesala a las habitaciones que alcanzaban para muchos visitantes, capillas y oratorio en cuyo altar se renovaba diariamente el culto a Dios y se ofrendaba a la buena fortuna.

La Hacienda tenía su propia moneda (medio real) para transacciones comerciales con los arrendatarios con la que se les pagaba el café que cosechaban en sus parcelas y ellos a su vez compraban sus mercaderías en el Comisariato o almacén de la misma Hacienda; tenían propio reglamento de Trabajo, especie de constitución. Las disputas de carácter familiar o de policía eran resueltos por los Caballero o administradores.

Don Ángel María Caballero nació en la provincia de Neiva en 1.845, descendiente de gente hidalga de España establecida en el Siglo XVII. Fue alto funcionario del gobierno del Tolima y diputado a la Asamblea del mismo.

La Hacienda El Chocho reunía todas las condiciones para provocar en ella la Revolución Agraria y la reforma en la tenencia de la Tierra a través de su parcelación para crear las primeras ligas campesinas (especie de Sindicatos rurales) y las primeras Cooperativas Cafeteras.

El Chocho al desintegrarse en más de mil parcelas se convirtió en símbolo de revolución Agraria, de modelo de parcelaciones y en cuna del primer partido Agrario. Todo quedó recogido y sintetizado en la población fundada el 21 de febrero 1.935, Silvania, por un líder campesino de mentalidad autóctona y democrática, don Ismael Silva, último contabilista del Chocho quien armonizó las necesidades y aspiraciones de los arrendatarios y colonos con los intereses de los propietarios de la Hacienda, los Hermanos Carlos Eduardo, Manuel José y Ángel María Caballero Gil, quienes accedieron entregarla al Banco Agrícola Hipotecario y al Departamento de Cundinamarca para parcelarla entre quienes quisieran poseerla en pedazos.

La transformación, apogeo y final extinción de la Hacienda no ocurrió en vida del viejo Caballero sino en poder de sus hijos.

Ángel María Caballero murió en Bogotá el domingo 6 de mayo de 1.906.

Bordeado por el Río Chocho ó Fusagasugá, por un lado y por el otro la carretera que se desprende de la Autopista en dirección a Tibacuy, en una superficie de 52 fanegadas está el club Campestre El Bosque, cuyo epicentro social es la histórica y colonial Casa del Chocho, aún conservada en su integridad arquitectónica en cuyo contorno se levantan modernas instalaciones unidas por carreteables.

Proporcionar, con el concurso de un excelente equipo humano, el mejor ambiente para fortalecer la integración familiar y satisfacer necesidades de orden recreacional, cultural y deportivo del asociado y sus allegados, dentro de un profundo respeto por los valores éticos y cívicos, en plena armonía con la comunidad y con la naturaleza.

Ser el primer Club Social, Recreativo y Deportivo de Colombia, que por su condición de entidad sin ánimo de lucro, de carácter privado, por sus recursos naturales, históricos y arquitectónicos y por la calidad y eficiencia en la prestación de sus servicios se proyecta a nivel internacional como modelo estructural, administrativo y financiero del turismo ecológico y familiar, cuya labor social, cultural y económica, repercute en beneficio de las comunidades que se desarrollan en su entorno.

Proporcionar, con el concurso de un excelente equipo humano, el mejor ambiente para fortalecer la integración familiar y satisfacer necesidades de orden recreacional, cultural y deportivo del asociado y sus allegados, dentro de un profundo respeto por los valores éticos y cívicos, en plena armonía con la comunidad y con la naturaleza.

JUNTA DIRECTIVA

Enrique Celis León – Presidente
Hector Fabio Castaño Alzate – Vicepresidente
Maria Claudia Cuevas Martinez – Secretaria
Hernando Omar Guevara Segura – Vocal
Pedro Pablo Pedraza Pineda – Vocal
Fabio Vinicio Tamayo Tamayo – Vocal
Rodrigo Garcia Perdomo – Vocal

GERENTE

Sr. Alejandro Zona